35 ANIVERSARIO DEL CONFLICTO DEL ATLÁNTICO SUR

Se recuerdan este 2 de abril los 35 años de la infructuosa recuperación de las Islas Malvinas. Una gesta que,  no por mal nacida y luego frustrada, dejó de sacudir hasta las entrañas el sentimiento patriótico y el orgullo nacional.

 


Concebida como supuesta “tabla de salvación” para la última aventura dictatorial de cúpulas militares al servicio de intereses foráneos o de sus personeros criollos, la intentona culminó con el fracaso previsible para tan espurio origen.
Sin embargo, esa causa, fue y es sentida con un entrañable sentimiento por todos los argentinos; aún cuando fuera perversamente malversada por los usurpadores de la soberanía popular ejercida a través de las urnas.
Cabe, en primer lugar, rendir el homenaje eterno a los civiles conscriptos de la época; chicos de 18 años que regaron con su sangre la tierra más añorada por sus hoy 40 millones de compatriotas; a algunos soldados profesionales, que allí perdieron la vida. U otros, que sin haber muerto en batalla, combatieron dignamente pese a la inferioridad de condiciones tecnológicas con que contaban las fuerzas invasoras y sus poderosos aliados logísticos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte… en el Atlántico Sur.
A las madres y padres de esos chicos argentinos; y, con mayor vergüenza, a los que aún apenas identificamos con 123 tumbas cuya lápida sólo reza “N.N.”, en el camposanto de Darwin. Más de la mitad de los combatientes que dejaron sus restos en las islas añoradas.
Corresponde, al mismo tiempo, con respeto y recogimiento elevar una oración y un propósito a cumplir en su memoria: llegar alguna vez a conmover al concierto de las Naciones de todo el mundo, para que acompañen decididamente los irrefutables argumentos argentinos que a la luz de toda lógica determinan su directa vinculación con la plataforma continental argentina y reviertan la colonial usurpación del año 1833.
{Crecer, y hacer crecer a esta Democracia, al punto de obtener –sin aventuras bélicas— en una negociación digna, respetable, y equitativa, y con un protagonismo más valiente del Comité de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas, la resolución definitiva que aún esperan nuestras Islas, con otros 16 lugares del mundo que aguardan desde 1.961 el cumplimiento por parte de ese organismo,  de su membretado objetivo.

 

Volver