CRISIS EN CHUBUT: ¿PAGAR IMPUESTOS O NO? ¿PARA QUÉ?

Pocos días atrás el intendente de Tecka (Jorge Seitune) expresaba en un medio de prensa: “Duele la situación de la provincia, y según cómo se lo mire, todos tienen un poco de razón. Hay que trabajar juntos para salir adelante”. Me parecieron palabras muy acertadas para describir la realidad de una hermosa provincia, con gente muy pujante, y que ofrece enormes oportunidades independientemente del partido político que asuma el 10 de diciembre próximo.

Ahora bien, para que ello suceda, es conveniente recordar la postura de Milton Friedman en su articulo publicado en el New York Times el 13 de septiembre de 1970: “La Responsabilidad Social de los negocios es aumentar sus ganancias”. La propuesta del autor es que el hombre de empresa debe dedicarse exclusivamente a generar ganancias, y cualquier atisbo de ayuda social con los ingresos de la empresa constituye un robo a los accionistas. Si el gerente desea hacer beneficencia o filantropía puede hacerlo con su sueldo, no con el de los accionistas, pues para eso el accionista tributa impuestos a través de la empresa.

Su postura aun provoca fuertes enfrentamientos, y en circunstancias electorales como las que vivimos actualmente en la Argentina: la grieta se profundiza. Por ello es oportuno ahondar en la verdadera propuesta del autor, y explicar los fundamentos de su afirmación de por qué el empresario solo debe generar ganancias, y nada más.  

Su explicación se basa en que si el Estado fracasa en convencernos de que debemos pagar impuestos para que él los gestione de manera eficiente, e incluso pretende obligar al hombre de empresa a asumir la responsabilidad de construir y asegurar una justicia social, la consecuencia de estas imposiciones es que se estará violando el principio fundamental del hombre libre que es el respeto por la propiedad privada. 

Para Friedman: “el gobierno debe hacer bien su trabajo, caso contrario viola el principio de la libertad democrática y se está más cerca de un proceso dictatorial”.  La discusión que propone el autor constituye el núcleo central del capitalismo. Sin embargo, es incompleta, pues debe incluirse la visión historicista de la escuela alemana de economía; y en este sentido Max Weber lo resume claramente: el libre mercado fracasa si no se toma en consideración la historia de cada pueblo. Una y otra vez hemos visto países que, al bajar las barreras proteccionistas sin adecuada planificación para competir de igual a igual con el primer mundo, el resultado es el mismo: inflación, aumento del déficit, desempleo y profundo endeudamiento externo.

Sin embargo, si el empresario deja de pagar impuestos justificándose en que el Estado es ineficiente y su dinero no va a buen puerto, se está perdiendo de vista que el postulado del Capitalismo de Adam Smith surge en 1770 como una necesidad de dar respuesta al poder concentrado de la Iglesia y el Estado en el Reino Unido. En otras palabras, en ese entonces el hombre necesitaba la propiedad privada para forjar su carácter y no seguir en una situación de dependencia económica y psicológica como vasallo de un Rey o de una autoridad Eclesiástica regional.

A su vez, justo es decir que Adam Smith advirtió que el capitalismo solo funcionaría cuando se limitaran los poderes del Estado, de la Iglesia o de cualquier otra gran institución que tuviese un dominio desmedido, las cuales tildó como Masters of Mankind o maestros de la humanidad. De hecho, su contemporáneoen los EEUU (Benjamín Franklin) en su libro “Consejos para un joven empresario” (1748) advertía que para que el sistema capitalista pudiese desarrollarse “debía castigarse tanto al obrero indisciplinado como al hombre de negocios cuyo comportamiento es visible y notoriamente inescrupuloso”.   Desafortunadamente cada vez más estamos haciendo caso omiso a esta última parte, y cada vez más la sociedad sucumbe al poder inescrupuloso de determinadas grandes corporaciones, ya sea porque evaden impuestos o porque hacen uso de su enorme poder económico de lobby para torcer la vocación por la cual fueron llamados los políticos originalmente. Por suerte, Esquel ha mostrado una y otra vez que es capaz de hacer frente a este lobby y trabajar de la mano del Estado. El No a la Mina ha sentado un enorme precedente social en el país, y sin lugar a dudas es, y será, motivo de orgullo para las futuras generaciones.

Pero también debemos comprender al político. Ser político constituye un gran desafío y no todos pueden serlo. Ser político demanda una gran vocación --no solo para pensar en los demás de manera permanente-- sino que demanda una enorme capacidad para sobreponerse. Cuando la persona que ingresó a la política llega al trono, desea con sinceridad ayudar a todo el mundo; pero a medida que avanza se da cuenta de que por un lado el dinero no es suficiente para hacer todo lo que desea hacer, y por otro: existe un tejido de poder previo que no siempre se es capaz de gestionar. Paralelamente, cada día golpearán tu puerta personas de carne y hueso, vecinos con nombre y apellido, hombres y mujeres que enfrentan situaciones verdaderamente problemáticas y que no puedes ayudar a todos porque posees recursos muy limitados, y eso demanda una capacidad especial para sobreponerse a las frustraciones. Por eso, en las actuales circunstancias que vive la provincia es vital tener claro dos aspectos: por un lado EXIGIR a los políticos Eficiencia y Austeridad, pero a la vez con la Misma Rigurosidad COLABORAR con nuestro hombro desde el lugar que ocupemos para que los políticos puedan ser verdaderamente servidores públicos y logren  resistir a los embates del poder de lobby de la corrupción.  Si logramos trabajar juntos (que no quiere decir que todos pensemos igual sino que consensuemos en aquello que nos une), el Estado logrará administrar los impuestos de manera eficiente y el hombre de empresa estará deseoso de ser partícipe con su capital y trabajo en el proceso de construir una justicia social para todos los ciudadanos. Estoy seguro de que podremos lograrlo si trabajamos juntos. Chubut es una gran Provincia y Argentina una gran Nación.

Dr. Manuel Pereyra Terra, MBA, PhD
Conferencista Facultad de Ciencias Económicas UNPSJB

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