INTENDENTE DE ESQUEL, ARQ. SERGIO ONGARATO  SOBRE LA CUBRE AMBIENTAL




Agradezco su invitación a participar de la Cumbre Ambiental Patagónica a realizarse en el día de la fecha. Lamentablemente no podré concurrir debido a compromisos asumidos con anterioridad, relacionados con la gestión de fondos para la ampliación de la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos de Esquel.


De todos modos, quiero manifestarle la posición de mi ciudad sobre el tema de la instalación de una central nuclear cercana a la provincia de Chubut.
La ciudad de Esquel fue declarada Municipio No Nuclear por ordenanza en el año 1990, lo que marca el mandato que tenemos sus representantes sobre este tema. Los concejales actuales se manifestaron en el mismo sentido en una declaración en la última sesión realizada este mes. 
A partir de 2008 nuestro país perdió el autoabastecimiento energético y, como remate de los grandes desaciertos en esta materia, en noviembre de 2015 el gobierno anterior firmó un acuerdo con China que hipotecó la actual gestión y el futuro de nuestro país a 18 años aceptando, entre otras cosas, la construcción de dos centrales nucleares, problema que hoy estamos empezando a padecer.
La generación de energía eléctrica plantea un problema complejo para las autoridades de turno. Las centrales hidroeléctricas son rechazadas por grupos ambientalistas, la energía eólica tiene otros problemas, las centrales nucleares producen intranquilidad en la población, otras fuentes alternativas todavía están en desarrollo. 
Ante este panorama y para hacer frente al aumento de la demanda energética, la decisión política más fácil ha sido la instalación de centrales térmicas, que son económicas, de rápida instalación y poco visibles, por lo que no son cuestionadas por la sociedad. 
De esta manera la Argentina llegó a tener una matriz energética basada más del 80% en la quema de combustibles fósiles en centrales térmicas. No producen problemas políticos ni manifestaciones sociales pero, hipotecan el futuro de las próximas generaciones al generar gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.
La energía nuclear aparece como la gran solución a este problema ya que produce grandes cantidades de energía, no genera gases invernadero y posee altos estándares de seguridad. Sin embargo, en caso de fallas, las consecuencias pueden ser gravísimas. Basta con recordar a Chernobyl y Fukushima. 
Por ello considero que, además de fijar nuestra posición respecto de la construcción de una central nuclear, debemos plantear la necesidad de tener una política energética que permita abrir fábricas, iluminar casas, recargar celulares, encender el aire acondicionado y cargar las baterías de los futuros autos eléctricos sobre la base de generación de energía segura y limpia, que garantice aire puro para nuestros hijos y nietos.-

Sergio Ongarato
Intendente
Municipalidad de Esquel

 

Foto: http://repo.diariojornada.com.ar/imagenes/2016/8/12/72394461345154573341733833716F705A3268736D513D3D.jpg
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